PSICOONCOLOGÍA

A lo largo de mi carrera y como psiquiatra especialista en psicooncología, he podido comprobar que el malestar emocional en el paciente con cáncer es una realidad ampliamente aceptada, tanto por la sociedad como por el mundo médico. Esto puede llevar a una normalización errónea de síntomas potencialmente problemáticos y generar, tanto en el enfermo como en su entorno, aislamiento y sentimientos de soledad, desamparo y desesperanza. Si has llegado hasta aquí, seguramente sabes de qué hablo, conoces a alguien que se encuentra lidiando con la enfermedad, o quizá ese alguien eres tú. Déjame acompañarte en cada desafío que el camino te plantee, y ayudarte a que, a través de tu fuerza interior, puedas tejer una red de apoyo que ilumine tu proceso, dé sentido a tu experiencia y te guíe hacia la curación emocional. Recuerda, no estás solo.

APOYO AL PACIENTE CON CÁNCER

La enfermedad oncológica supone para la persona un impacto emocional que inicialmente puede pasar desapercibido. En el momento del diagnóstico, la atención tanto de los profesionales como del entorno, y a veces del propio paciente, se centra en la necesidad de caracterizar la enfermedad y establecer un plan de tratamiento. Esto, sumerge al enfermo en un torbellino de información y lo somete de forma acelerada a situaciones complejas y desconocidas, algo que puede dificultar el proceso de adaptación y por consiguiente afectar a su bienestar emocional.

A su vez, la sucesión de cambios y pérdidas que ocurren a lo largo de la enfermedad, su naturaleza amenazante y las limitaciones que de ella se derivan, convierten al paciente oncológico en un blanco perfecto para, entre otros, trastornos como la depresión, la ansiedad o el estrés postraumático. Esto, puede causar un sufrimiento adicional en la persona y puede comprometer la cumplimentación del tratamiento, empeorando así el pronóstico.

Por tanto, el apoyo psicológico en este tipo de pacientes será primordial para garantizar una atención integral que pueda prevenir la aparición de trastornos mentales en enfermos de alto riesgo.

APOYO AL SUPERVIVIENTE DE CÁNCER

Los avances médicos y tecnológicos que han tenido lugar en los últimos años han resultado en un número creciente y significativo de supervivientes de cáncer. Estas personas, con frecuencia, presentan secuelas importantes e incapacitantes derivadas tanto de la propia enfermedad como de sus tratamientos, algo que en muchas ocasiones genera un intenso malestar emocional que no suele recibir la atención adecuada.

Habitualmente, los recursos existentes en oncología se centran en pacientes en fases activas de la enfermedad, quedando la atención psicológica al superviviente relegada a un segundo plano. A esto, muchas veces se añaden las expectativas tanto de familiares como de otras personas del entorno, que suelen creer erróneamente que, tras la enfermedad, es sencillo recuperar el funcionamiento previo.         

Así pues, son frecuentes en el superviviente los sentimientos de soledad, incomprensión, culpa y aislamiento, que a su vez se suman al duelo por las pérdidas que la enfermedad ha generado y al temor a la recaída, pudiendo todo ello interferir de forma notable en la adaptación a su nueva cotidianidad.

APOYO A FAMILIARES DE PACIENTES ONCOLÓGICOS

Debido a sus características, la enfermedad oncológica no solo tiene un impacto en la vida del paciente, sino también en la de su familia y su entorno más cercano. Por todo ello, hablamos del cáncer como una enfermedad no solo individual, sino también sistémica o familiar.

El diagnóstico, supone un gran impacto emocional en el seno de la familia, pudiendo cada miembro experimentar la situación de manera única, dependiendo de su relación con el paciente y de sus experiencias previas. Asimismo, la dinámica familiar, a menudo suele verse alterada. Los roles y responsabilidades de cada miembro pueden cambiar, y es habitual una redistribución de las tareas cotidianas que se adapte a las necesidades de la persona enferma. En este contexto y con frecuencia, los cuidadores llegan a experimentar altos niveles de estrés y agotamiento mientras se ocupan de atender al enfermo.

Por tanto, es crucial que la familia cuide de su bienestar físico y emocional a lo largo del proceso, recibiendo apoyo y orientación en el manejo de las situaciones complejas que puedan aparecer. En el caso de que haya niños, es importante brindarles información adecuada y adaptada a su edad y nivel de comprensión, para que puedan expresar sus emociones de forma saludable. A su vez, el paciente deberá sentirse escuchado y comprendido, y los familiares seguros para compartir sus inquietudes.

De esta manera, el asesoramiento profesional y especializado irá dirigido a fomentar el apoyo mutuo, la comunicación abierta y el cuidado del bienestar familiar, sentando las bases fundamentales para que, unidos, lidien con la enfermedad.

APOYO EN SITUACIÓN PALIATIVA

Socialmente, es común la creencia errónea de que el apoyo y la atención al paciente oncológico se centran exclusivamente en la fase activa de la enfermedad, cuando la persona está recibiendo tratamiento médico. En cuanto esto termina, suele aparecer una sensación de abatimiento y derrota que tiñe de desesperanza el entorno del enfermo y alimenta la idea de que ya nada se puede hacer por mejorar su calidad de vida. Así pues, es fundamental cambiar esta perspectiva y comprender que la atención integral al paciente en el periodo final de su vida es necesaria, significativa y beneficiosa, tanto para él como para sus seres queridos.

Desde el punto de vista psicológico, el enfermo en situación paliativa se enfrenta al profundo dolor emocional que la sensación de pérdida última y el miedo a lo desconocido generan. Por tanto, será primordial ofrecer un acompañamiento compasivo que pueda aliviar dicha carga emocional, brinde contención en momentos de vulnerabilidad y permita tanto al paciente como a su familia abordar temas sensibles de manera conjunta y efectiva.

Así, esta etapa tan delicada de la enfermedad podrá transformarse en un periodo de serenidad, aceptación y comprensión, en el que los lazos afectivos del paciente se vean fortalecidos y su dignidad y calidad de vida se mantengan.

APOYO A PROFESIONALES SANITARIOS EN ONCOLOGÍA

Los profesionales sanitarios jugamos un papel fundamental en el cuidado y el apoyo a los pacientes con cáncer. Sin embargo, esta tarea no está exenta de desafíos emocionales y psicológicos, ya que el trabajo con este tipo de personas puede generarnos altos niveles de estrés y agotamiento.

Es habitual que sintamos impotencia, frustración y desgaste. Enfrentarnos diariamente a la muerte, al sufrimiento, al deterioro, a las pérdidas y al dolor de nuestros pacientes (con quienes establecemos relaciones intensas y prolongadas), genera en nosotros emociones que nos conectan con nuestra propia angustia ante la pérdida.

A ello, se suman la carga derivada de la toma de decisiones médicas complejas y de la resolución de cuestiones éticas, en un entorno altamente exigente y en el que la presión clínica asistencial es la norma. Esto, puede dar lugar situaciones de gran estrés que deriven en cansancio, desmotivación y falta de empatía, algo conocido como burn-out o “síndrome del profesional quemado”.

Para evitarlo, será primordial identificar los propios sentimientos, evaluar su repercusión y buscar apoyo especializado si la situación lo requiere. Elaborar adecuadamente nuestro malestar, fomentar una comunicación efectiva, fortalecer la resiliencia y buscar el equilibrio entre nuestra vida personal y profesional, serán los pasos iniciales para cuidarnos y así poder cuidar de aquellos que nos necesitan.