Actualmente, formamos parte de una sociedad dominada por la inmediatez y las demandas constantes, donde la vida parece avanzar a la velocidad de un clic. En este mundo de hiperconexión digital, preocupaciones como el éxito profesional, la productividad o la apariencia externa pueden resultar abrumadoras y ejercer una carga significativa sobre nuestra salud mental. La ilusión de estar siempre disponibles y la presión para cumplir con estándares cada vez más altos, pueden generar agotamiento emocional y dificultad para desconectar, incrementando nuestros niveles de estrés al sentir que no se alcanzan unas proyecciones de éxito y felicidad que, a menudo, son espejismos de la realidad.

De esta forma, no es extraño que la celeridad con la que vivimos tenga un impacto en cómo percibimos y manejamos nuestros sentimientos, afectando a nuestras expectativas en torno a la resolución de problemas interpersonales y emocionales. La idea de encontrar soluciones rápidas y resultados instantáneos puede chocar con el hecho de que el bienestar mental es un proceso que requiere tiempo, exploración y, algunas veces, el apoyo de profesionales capacitados.

Por tanto, en el camino hacia el equilibrio emocional, reconocer cuándo es el momento adecuado para buscar ayuda puede marcar una gran diferencia en nuestra calidad de vida. Es importante conocer que más allá de la prescripción de medicamentos, el papel del psiquiatra implica un apoyo que nos brinda estrategias de afrontamiento vital y herramientas para una comprensión más profunda de nosotros mismos. Si te has estado preguntando cuándo es el momento adecuado para consultar, aquí te dejo algunas señales que pueden ayudarte a dar el paso:

  • Cambios en tu estado de ánimo: Si has experimentado alteraciones significativas en tu estado anímico tales como periodos prolongados de tristeza profunda, irritabilidad excesiva o sensación permanente de apatía, quizá sea el momento de buscar apoyo.
  • Ansiedad abrumadora: La preocupación intensa y persistente puede interferir en tu capacidad para desempeñar actividades cotidianas. Si te sientes constantemente inquieto, tenso o incluso llegas a experimentar ataques de pánico, un psiquiatra podría ayudarte a desarrollar estrategias para manejar tu malestar.
  • Alteraciones del sueño y la alimentación: cambios en los patrones de descanso o en los hábitos alimenticios podrían ser indicativos de un deterioro subyacente de tu salud emocional y requerir un abordaje especializado.
  • Deterioro de tus relaciones interpersonales: si tus vínculos sociales se están viendo afectados a causa de cambios en tu comportamiento y problemas de comunicación, podrías beneficiarte de orientación profesional para explorar tus dificultades.
  • Disminución del rendimiento laboral o académico: Si la falta de motivación o la incapacidad para concentrarte se tornan habituales en tu día a día, quizá ha llegado el momento de considerar un enfoque más profundo y valorar la perspectiva que un profesional de la salud mental puede ofrecerte.
  • Síntomas físicos inexplicables: en ocasiones, los problemas de salud mental se ven enmascarados al manifestarse a través de sensaciones corporales sin justificación aparente, tales como el dolor crónico o la fatiga intensa. En estos casos, la asistencia de un psiquiatra puede ayudarte a comprender la interrelación mente-cuerpo y guiarte hacia la mejoría.
  • Eventos traumáticos y experiencias difíciles: Si has pasado por situaciones complejas que han supuesto momentos de gran estrés o un punto de inflexión en tu vida y las emociones derivadas de ello no te permiten funcionar de manera habitual, el acompañamiento especializado puede ayudarte a gestionar la situación de forma adaptativa.
  • Abuso de sustancias: Si estás recurriendo al uso de sustancias como el alcohol o las drogas para afrontar tu malestar, es importante considerar la opción de buscar apoyo, tanto para tratar el consumo como las posibles causas latentes.
  • Pensamientos y comportamientos de riesgo: En caso de presentar impulsos autodestructivos, ideas recurrentes de muerte, autolesión o suicidio, será fundamental buscar ayuda inmediata que aborde de forma aguda tus dificultades.

Si te identificas con alguna de estas situaciones o sientes que tu bienestar emocional está en juego, te animo a contactar con un profesional de la salud mental. Recuerda que no hay un “momento perfecto” para buscar ayuda, que tú marcas tus propias pautas y que el hecho de hacerlo es un signo de responsabilidad y autocuidado.

En un mundo que a menudo nos presiona para mantener una fachada de fortaleza y autosuficiencia, reconocer la necesidad de apoyo es un acto de autenticidad, un reconocimiento de la propia humanidad y un paso poderoso hacia el autoconocimiento y la curación. Recuerda, tu salud mental merece toda la atención y cuidado que puedas brindarle.

Dra. Isabel Ballester

Psiquiatra especialista en psicooncología