En el vasto horizonte de la medicina, donde la ciencia y el cuidado humano convergen, existe una relación indisoluble entre la salud mental y el bienestar físico; cuando nos enfrentamos a enfermedades tan desafiantes como el cáncer, esta conexión cobra especial relevancia.

El diagnóstico de una enfermedad oncológica conlleva, tanto para el que la sufre como para su entorno, una transformación vital a todos los niveles. La angustia, el miedo a lo desconocido y la ansiedad sobre el futuro se tornan constantes, y no es extraño que las pérdidas resultantes pasen desapercibidas. El malestar físico, la privación de la salud y la falta de confianza en el propio cuerpo, convierten el bienestar emocional del paciente en un blanco perfecto. En este contexto de vulnerabilidad, la atención a la salud mental emerge como una necesidad urgente y una parte esencial del proceso de tratamiento. Surge entonces, como un faro en la oscuridad, la psicooncología.

¿Qué es la psicooncología?

La psicooncología constituye una rama especializada entre la medicina y la psicología, que desde un punto de vista multidisciplinar se centra en explorar los elementos físicos, psicológicos, sociales y conductuales que caracterizan la vivencia del cáncer, tanto desde la perspectiva de los pacientes como desde la de sus cuidadores y familiares. La también conocida como oncología psiquiátrica, se ocupa de las diversas etapas del proceso de enfermedad, abarcando desde las fases tempranas del diagnóstico hasta el tratamiento, la transición hacia la supervivencia y los cuidados paliativos.

Esta disciplina fue impulsada por la norteamericana Jimmie Holland el año 1977, a través de la instauración del servicio de psiquiatría en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Desde entonces, el campo se ha expandido exponencialmente y, en la actualidad, es universalmente reconocido como un componente esencial en el cuidado integral del paciente oncológico, pues se enfoca en comprender la influencia de factores psicosociales en los procesos biológicos asociados al cáncer. Así pues, la psicooncología adopta una perspectiva biopsicosocial que aborda al paciente en su totalidad, algo fundamental en el camino hacia la recuperación del bienestar.

Áreas de atención:

  • Atención al paciente con cáncer: La psicooncología brinda apoyo emocional a las personas que se encuentran en proceso de diagnóstico, tratamiento y recuperación de la enfermedad. El psicooncólogo trabaja estrechamente con el paciente para ayudarle a enfrentar el impacto emocional del diagnóstico y proporciona herramientas para la autorreflexión, la gestión del estrés y la resiliencia. De este modo, se desarrollan estrategias de afrontamiento adaptativas, que mejoran la calidad de vida, proporcionan bienestar emocional e impactan de forma positiva en el pronóstico.
  • Atención a familiares: El impacto de la enfermedad no sólo afecta al paciente, sino que se extiende a su círculo más cercano. La noticia del diagnóstico implica una serie de cambios en el sistema familiar, y puede dar lugar a respuestas emocionales intensas y confusas. En este contexto, la psicooncología ofrecerá acompañamiento y orientación familiar, aportando herramientas para un adecuado autocuidado, una comunicación efectiva con el paciente y la generación de una red de apoyo sólida.
  • Atención al superviviente: La curación de la enfermedad abre un nuevo capítulo en la historia del paciente. En esta nueva situación, la persona debe enfrentarse a una etapa de transición en la que el miedo a la recurrencia, los cambios en la propia identidad y en la perspectiva de vida pueden resultar desafiantes. Un apoyo especializado facilitará el proceso de adaptación a la nueva realidad y la búsqueda de un sentido renovado de bienestar.
  • Atención al paciente en situación paliativa: En esta etapa de la enfermedad, donde el foco se centra en la calidad de vida de la persona y el alivio de su sufrimiento, el acompañamiento profesional juega un papel fundamental. En un momento en el que la complejidad emocional puede ser abrumadora, el psicooncólogo brindará apoyo al paciente y sus familiares, mientras enfrentan decisiones difíciles, exploran su espiritualidad y buscan significado en esta fase final de la vida.
  • Atención a profesionales sanitarios: Debido a la naturaleza de su profesión y a la carga emocional implícita en la misma, los equipos sanitarios que trabajan en oncología también enfrentan numerosos desafíos. Además de implicar una atención médica compleja, el cuidado del paciente oncológico supone una carga psicológica notable. La exposición continua al sufrimiento y la vinculación estrecha con los pacientes, pueden causar un impacto en la salud mental del profesional y poner en peligro su autocuidado. Así pues, un abordaje especializado será crucial para prevenir el “burn out” y mantener un equilibrio entre el cuidado de los pacientes y el propio bienestar.

Conclusión:

Por tanto, desde los pacientes en tratamiento hasta aquellos que han superado la enfermedad, pasando por los familiares que brindan apoyo y los profesionales que lideran la atención, la psicooncología se extiende como un recurso vital. Desde una perspectiva biopsicosocial, aborda a la persona de forma integral y tiende puentes entre las dimensiones físicas y emocionales del cáncer, dando paso a la esperanza, la comprensión y el camino hacia una vida plena, en medio de los desafíos y transformaciones que la enfermedad trae consigo.

Dra. Isabel Ballester

Psiquiatra especialista en psicooncología